domingo, 25 de enero de 2015

“CINE-BIS” (Nos. 2 Y 3) EN FILMOTECA ESPAÑOLA





El éxito de público durante la presentación del nº 1 de Cine-Bis en Filmoteca Española el 29 de marzo de 2014, supuso un estímulo importante para continuar impulsando esta audaz iniciativa editorial cuyo primer número edité en octubre de 2013. Audaz merced a su propuesta cinéfila, pues en España no ha existido una revista dedicada en exclusiva al estudio de los géneros cinematográficos, además desde una perspectiva histórica y reivindicativa, por supuesto también crítica, alejada de los parámetros que cultivan el resto de publicaciones del sector: la actualidad cinematográfica acompañada de algún puntual ensayo retrospectivo.
Naturalmente, en una sociedad como la actual, donde sólo importan el aquí y el ahora, parecía una aventura insensata embarcarse en una publicación de las características de Cine-Bis. Sin embargo, la travesía continúa sin eventuales tropiezos y con creciente repercusión entre los aficionados al Séptimo Arte.
Así, una vez más, decidimos presentar los números 2 y 3 de la revista en el excelso marco de Filmoteca Española, institución que tan bien nos ha acogido en nuestros inicios. De este modo, el pasado 20 de noviembre de 2014, jueves, a las 19:30 h. y en la sala 1 del Cine Doré, Carlos Aguilar, Juan Andrés Pedrero Santos y un servidor nos reunimos para mostrar al público congregado los avances logrados con Cine-Bis. Dos números donde se dan cita entrevistas a los actores Giuliano Gemma, Eli Wallach y Federico Boido, así como al director Antonio Margheriti, dossieres sobre el cine Blaxploitation, el Western Crepuscular y el Thriller Coreano, artículos sobre la bizarra trilogía consagrada a la sádica y sexy Ilsa, la saga de Emanuel negra interpretada por Laura Gemser, las adaptaciones de la novela de Fannie Hurst Imitacion de la vida, las versiones fílmicas del tristemente célebre motín de la Bounty, estudios sobre cult movies –la rusa Viy (1967), la americana rodada en esperanto Incubus (1965)–, acercamientos a la vida y la obra de fascinantes cineastas como Curtis Harrington y Hugo Fregonese, un paseo por el poco conocido cine de divulgación sexual y sendas charlas con José Antonio Diego Bogajo y Diego López, faneditores, respectivamente, de Exhumed Movies y El Buque Maldito.
Además, como complemento posterior a la charla, pudimos disfrutar de la proyección en VOS de uno de los filmes emblemáticos del Western Crepuscular, en su vertiente contemporánea, nada menos que Los valientes andan solos (Lonely Are the Brave, David Miller, 1962), con el gran Kirk Douglas.

Un 20 de noviembre inolvidable, como digo, por muy diferentes motivos: por la gran acogida de público, por reencontrarme con grandes amigos y colegas como Carlos Aguilar, su mujer Anita Haas, el esotérico Frank G. Rubio, el mítico y entrañable director Eugenio Martín, y por tener la oportunidad de conocer al fin, en persona, a muchos de los estupendos colaboradores que, durante años, han contribuido con sus magníficos textos a enriquecer las páginas de mi publicación Quatermass, y ahora Cine-Bis: Juan Andrés Pedrero Santos, David G. Panadero, José Manuel Serrano Cueto, José Luis Salvador Estébenez, Rubén Higueras Flores –quien finalmente no pudo acudir al Doré; pero, por increíble que parezca, nos encontramos al día siguiente, por pura casualidad, en la sección de películas de unos grandes almacenes–... No olvido, por supuesto, a buenos seguidores de ambas publicaciones con quienes tuve el placer de charlar allí animadamente: David Montalvo, Roberto García-Ochoa Peces, Alberto Quintanilla, Ignacio López (director ejecutivo del cine Artistic Metropol)… Y si a esto le sumamos unas buenas jornadas gastronómicas en locales tan recomendables y suculentos como la taberna La Fetén (C/ Moratín, 40) y la bodeguilla Los Rotos (C/ Huertas, 74), más una estupenda sobremesa en el no menos emblemático Café Central (Plza. del Ángel, 10), puedo afirmar que esta visita a Madrid ha supuesto para mí, como de costumbre, un auténtico disfrute.
Como testimonio del acontecimiento aquí os dejo varias imágenes de la presentación y de los amigos que nos acompañaron y apoyaron durante el acto, así como la transcripción de nuestras intervenciones en el escenario del Cine Doré. Agradezco, asimismo, a Catherine Gautier, directora adjunta de Filmoteca, su gestión para la buena marcha del evento.

CARLOS AGUILAR: Buenas tardes en nombre de Filmoteca Española y, naturalmente, también en nombre nuestro; para nosotros es un honor esta congregación, esta complicidad que existe entre la sala y la mesa. Pues bien, estamos aquí para presentar los números 2 y 3 de una revista singular, Cine-Bis, que puede gustar mucho, poco o nada, por supuesto, pero que no se parece a ninguna otra de las que se hacen actualmente en España. Es una revista que trata sobre cine de género, entendido en su acepción más amplia. Es decir, entra todo, entre comillas, basta con que tenga calidad y con que justifique hablar de él. Voy a ceder la palabra primeramente a uno de los autores, que está aquí con nosotros, y acto seguido hablará su editor, maquetador y director, Javier G. Romero. En primer lugar habla, pues, Juan Andrés Pedrero Santos, un escritor sobradamente conocido que ha publicado varios libros, sobre John Carpenter, sobre Ridley Scott, sobre Tarzán en el cine, tema bien apasionante, y que en este número ha participado así mismo para ofrecer su personal visión sobre unas películas muy específicas, como son las basadas en el famoso motín de la Bounty, películas de aventuras marítimas que naturalmente se contemplan en la publicación.


JUAN ANDRÉS PEDRERO SANTOS: Hola, buenas tardes. Antes de nada quería dar las gracias a Javier por acordarse de mí para colaborar en este nº 3 y también por esta ocasión de estar aquí con él y con Carlos, porque pienso que son una referencia para todos los que escribimos sobre cine en España, y creo que es justo mencionarlo. En cuanto a mi colaboración en el nº 3 de Cine-Bis Javier quería introducir la aventura en la revista, que hasta ahora no había tenido presencia, y me propuso hacer algo sobre las versiones fílmicas del hecho real de la tragedia de la Bounty en el siglo XVIII. Aunque todos los géneros están más o menos codificados, en el de aventuras es donde más posibilidades hay de ser libre y original. En este caso, el tema de la Bounty representa la aventura pura y dura, porque hay un héroe, hay romanticismo, hay un villano, incluso hay un viaje, que suele ser iniciático, y hay una misión, la del buque británico encargado de surcar el océano hacia Tahití para recoger el árbol del pan y trasplantarlo en el Caribe obteniendo así alimento para los esclavos. Por estas razones es un buen representante de la aventura de género en el cine. En mi colaboración hablo de todas las versiones que ha habido, una primera muda, australiana, que por desgracia está desaparecida, una segunda versión ya sonora donde colaboró Errol Flynn, que curiosamente, y como anécdota, os diré que su madre era descendiente de los amotinados de la Bounty; y luego las tres películas más importantes que han tratado el tema, la del año 1935, con Clark Gable y Charles Laughton, la dirigida por Lewis Milestone en 1962 con Marlon Brando y Trevor Howard, y la más reciente, de 1984, con Mel Gibson y Anthony Hopkins. Cada una trata el tema a su manera, con distintos enfoques y matices, pero para mí la mejor es la interpretada por Brando, una película típica de aquella época en la que el cine se veía amenazado por el auge de la televisión e intentaba presentar grandes producciones en color, con gran formato, muchos extras… De todo eso, y de la épica de la aventura, hablo en mi artículo.

CARLOS AGUILAR: Cedemos la palabra ahora al director, maquetador y editor de la publicación, Javier G. Romero, que ha venido expresamente desde Bilbao.


JAVIER G. ROMERO: Gracias, Carlos, Juan Andrés. Y muchas gracias a todos vosotros por asistir a esta presentación. Estuvimos hace unos meses, en marzo, presentando el nº 1 de Cine-Bis, que entonces era un proyecto editorial muy ilusionante; los inicios de este tipo de aventuras siempre son, desde luego, ilusionantes, pero también arriesgados. No sabíamos en ese momento si iba a calar entre los lectores, si íbamos a tener seguidores, y finalmente parece que sí, que está cuajando. De hecho hemos llegado ya al nº 3, y preparando el nº 4, lo que significa que Cine-Bis empieza a tener una trayectoria; un recorrido interesante, respaldado sobre todo por vosotros, por los lectores. Presentamos hoy, como ha señalado Carlos, los números 2 y 3 de Cine-Bis y siempre con el ánimo de rescatar el cine de género que, por desgracia, tan abandonado está desde hace bastante tiempo por las actuales publicaciones de cine. Entonces, el espíritu que quiero que identifique a esta publicación es el de ahondar y viajar por todas esas emociones increíbles que nos proporcionan los diferentes géneros cinematográficos, desde el cine fantástico, hasta la comedia, pasando por el bélico, el western, incluso el cine erótico, el de animación, el thriller, el de aventuras, en este caso marítimas, sobre las que ha escrito Juan Andrés de manera tan estupenda. En efecto, yo me entrego en cuerpo y alma a la publicación porque como bien ha dicho Carlos soy el editor, soy el diseñador y maquetador, también soy escritor, hago mis propios artículos… Es un trabajo sin duda agotador. Pero me lo paso fenomenal, disfruto enormemente, porque además cada uno de los textos que voy recibiendo de los colaboradores para mí es como una aventura absolutamente novedosa, no sé con lo que me voy a encontrar. Sí sé que voy a hallar calidad porque todos ellos, y creo que puedo afirmar que me he rodeado de un equipo de profesionales muy notables, todos ellos, como digo, saben enfocar perfectamente el tipo de artículo que busco, con rigor pero a la vez con amenidad; es decir, no se trata de hacer una cosa en plan friki, inconsecuente, pues la gente terminaría pensando que es una especie de estupidez estudiantil. Pero tampoco queremos hacer unos textos inaccesibles, ladrillos incomprensibles, semióticos, que no llegarían tampoco al común de los mortales. Por lo tanto, creo que hemos alcanzado un equilibrio bastante bonito entre ese rigor y esa amenidad: textos muy asequibles a los que no falta un fondo de aportación importante para que al final Cine-Bis tenga un peso específico. Yo, concretamente, en estos dos números me he encargado, además, de escribir un dossier sobre el Western Crepuscular, una modalidad específica de este género que surgió a mediados-finales de los años 60 y que a partir de una obra maestra como fue Grupo salvaje, de Sam Peckinpah, marcó toda la década siguiente con ese tratamiento crispado de la violencia, con un tono desmitificador, revisionista, nostálgico… Y es un tipo de cine que hoy en día se conoce muy poco, pero que está ahí y ocupó la práctica totalidad de los años 70 legando obras interesantísimas que no tienen nada que ver con lo que se conoce como el western tradicional de indios y vaqueros. Estamos hablando de otra cosa. En aquel momento, en aquella década, Estados Unidos atravesaba una época especialmente peliaguda a nivel interno, participaban en la guerra de Vietnam, estaba Nixon con su asunto Watergate, preocupaba el tema de la reivindicación de los derechos civiles de los afroamericanos, también de los indios americanos… Había una serie de revuelos que afectaban al país a un nivel social y político. Y todo eso se ve reflejado en el Western crepuscular. Por lo tanto hablamos de westerns casi “políticos”, pero tampoco. En cualquier caso, os recomiendo que si tenéis oportunidad y ocasión revisitéis este género.
Bien, cambiando de tercio quiero recalcar otra cosa: esta publicación no se puede encontrar en las tiendas, está pensada específicamente para venderla a través de una dirección de mail. A la entrada se han estado repartiendo unas octavillas donde aparece una dirección: quatermass@hotmail.com. Escribid ahí, yo os contesto de manera personalizada y os indico cómo se puede conseguir la publicación.
Antes de dar entrada a Carlos quiero hacer hincapié en que estoy muy contento y muy orgulloso del equipo de escritores que se ha ido agregando a Cine-Bis, y no solamente de gente veterana sino también de nuevos valores que pueden aportar cosas muy interesantes. Así, nos estamos juntando varias generaciones de escritores en Cine-Bis, y al respecto no quiero dejar de mencionar a Pablo Herranz, Adrián Sánchez, Fernando Rodríguez Tapia, Pablo Fernández, Ángel García Romero, Ramón Freixas y Joan Bassa, José Luis Salvador Estébenez, Juan Carlos Vizcaíno Martínez, la escritora canadiense Anita Haas y el autor italiano Davide Pulici.
Y ahora quiero dar la palabra a Carlos Aguilar, porque él también tiene una participación importantísima con una serie de aportaciones de lo más suculentas, entre artículos y entrevistas.

CARLOS AGUILAR: En cuanto a mis aportaciones quiero decir que son tristísimas, porque en parte por casualidades funestas de la vida, y en parte porque lo hemos buscado así, todas versan sobre amigos muertos. En el nº 2 tengo un artículo sobre Curtis Harrington, un director americano muy curioso, muy interesante, en cierto modo malgastado, desaprovechado, que era un tipo verdaderamente pintoresco, estrafalario, un homosexual satanista con una visión muy especial de las cosas, experto en cultura europea, experto en arte, cuyo ídolo era Buñuel… Yo le traté bastante en Italia y la última vez que le vi fue en su casa, en Hollywood, una mansión delirante, no os podéis imaginar, que podría convertirse en un museo de lo bizarro, de lo anómalo. Estuvimos allí cenando con mi mujer, la escritora Anita Haas, que en el nº 3 de Cine-Bis firma una apasionante entrevista con el legendario actor Eli Wallach, y con otro amigo de la profesión, también tristemente fallecido hace poco, el actor John Phillip Law. Curtis Harrington era un director muy muy singular, a mí me impactaron mucho sus dos primeras películas cuando las vi en televisión, con un doblaje infame y con anuncios, y aun así capté que ahí había algo, eran Night Tide y Queen of Blood. Nos conocimos, entablamos una cierta amistad y, bueno, falleció hace unos años. Que yo sepa no había nada publicado en español sobre él, así que le propuse a Javier cubrir ese hueco y aceptó encantado. Los otros amigos fallecidos, actores ambos, son italianos, Giuliano Gemma y Federico Boido. Yo tenía mucha amistad con Giuliano, escribí un libro sobre él cuando se le rindió merecido homenaje en el Festival de Almería, y un buen día descubro que el actor, famosísimo por sus escenas de acción, ha fallecido en un aparatoso accidente de circulación a las afueras de Roma. Habíamos hablado una o dos semanas antes; entonces, juntando las últimas conversaciones que tuvimos y extractando del libro que escribí sobre él, que ya está agotadísimo, he ido pergeñando una entrevista de homenaje póstumo a Giuliano. El otro profesional que aparece entrevistado por mí es un caso todavía más patético: Federico Boido era un actor secundario que hacía siempre papeles de composición de malo en spaghetti westerns, aparecía y lo mataban, normalmente salía en una escena. Fue muy querido por Mario Bava, de quien seguramente algunos de vosotros sabréis que publiqué hace un par de años un libro sobre él. Para Bava era una especie de segundo hijo y le incluyó en el reparto de tres de sus películas: Terror en el espacio, Diabolik y Roy Colt y Winchester Jack. Federico y yo nos habíamos visto en Roma hace poco, le había hecho la entrevista, ya estaba maquetada y preparada, y a punto de entrar el ejemplar en imprenta falleció también. La tercera entrevista es a Antonio Margheriti, un director muy curioso que empezó muy bien y nadie le hizo caso, nadie le consideró bueno, y él entonces se dedicó a ganar dinero. Y ganó mucho, muchísimo, vivía en una villa a las afueras de Roma, que no terminaba nunca. Un tipo muy peculiar con mucho sentido del humor; cuando nos conocimos yo apenas hablaba italiano pero aun así conseguimos entendernos y hacer esta entrevista que también sale a título póstumo. Por tanto, son muy entrañables para mí estos números de Cine-Bis, no sólo a nivel profesional sino también a nivel personal por estas entrevistas y este ensayo sobre gente que merece la pena, gente que dedicó su vida al Cine, que no fue lo suficientemente valorada y que era verdaderamente estimable en un sentido artístico y también humano. Con lo cual, insisto, no sólo mi profesionalidad, mi faceta de historiador cinematográfico, sino también mi corazón está con estos dos números porque han sido importantes en mi vida. Y bien, nada más, simplemente recordaros que la película seleccionada, Los valientes andan solos, de David Miller, la hemos elegido en base a este artículo doble sobre el Western crepuscular, cuya primera parte está en el número 2, y finaliza en el 3. Es una película muy estimable, con un Kirk Douglas extrañamente sobrio, o más de lo que acostumbraba, aquí no rechina los dientes ni mete la panza. David Miller era un director muy interesante, de hecho otra película suya de aquella época, Un grito en la niebla, igualmente está muy bien. Tanto por lo que representa la película en sí, como por lo que supone dentro del artículo, nos parecía muy oportuna para elegirla; además, es un título que aun siendo esto que se dice ahora, “de culto”, no es demasiado conocido. Por ejemplo, Clint Eastwood siempre ha reconocido una fascinación especial por ella, en la que se inspiró parcialmente para hacer aquella película suya, estupenda, Un mundo perfecto, protagonizada por Kevin Costner, y el propio Douglas siempre la ha destacado como una de sus películas favoritas, incluso por encima de las que hizo con Kubrick y demás. Bien, simplemente agradeceros vuestra presencia, felicitaros por haber venido a ver una película tan estupenda y reiterar que para mí participar en Cine-Bis es un placer y un honor. Gracias.

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